Encontrar una vivienda asequible en Tarragona se ha convertido en un problema para muchas personas. Mientras el alquiler mantiene precios elevados, los trasteros aparecen cada vez más como una forma de ganar espacio en viviendas pequeñas.
Pero una cosa es utilizar un trastero para guardar muebles y otra muy diferente convertirlo en un lugar para dormir. La normativa establece diferencias claras entre ambos usos.
La pregunta es directa: ¿se puede vivir legalmente en un trastero en Tarragona? La respuesta pasa por conocer qué condiciones debe cumplir una vivienda y qué considera la normativa un espacio habitable.
El alquiler en Tarragona sigue por encima de los 10 euros por metro cuadrado
El precio de la vivienda ayuda a entender el contexto. Según los últimos datos publicados por Idealista, el alquiler ofertado en Tarragona ciudad se situó en 10,9 euros por metro cuadrado en agosto de 2026.
El dato supone un incremento del 2,9 % respecto a agosto de 2025. Además, el precio había alcanzado los 11,2 euros por metro cuadrado en mayo de este año.
La cifra corresponde a la oferta publicada y no equivale necesariamente a lo que pagan todos los inquilinos con contratos vigentes. Esta diferencia es importante al analizar el coste real de la vivienda.
En este contexto, cualquier espacio que permita almacenar muebles o liberar una habitación puede adquirir valor para hogares que necesitan más superficie sin cambiar de vivienda.
Los trasteros se convierten en una extensión de algunas viviendas
El crecimiento del negocio del self storage también se está produciendo en Tarragona. Estos espacios permiten alquilar unos pocos metros cuadrados para guardar muebles, objetos personales o enseres.
El fenómeno tiene una relación indirecta con el precio de la vivienda. Cuando cambiar a un piso más grande resulta difícil, algunas familias optan por sacar parte de sus pertenencias fuera de casa.
Así, un trastero puede terminar funcionando como una especie de habitación exterior de la vivienda. Sin embargo, eso no significa que pueda utilizarse como dormitorio.
En Tarragona ya existen referencias de alquiler de pequeños trasteros por precios muy inferiores a los de una vivienda completa. El atractivo económico puede resultar evidente para una persona que necesita espacio, pero no convierte ese espacio en una vivienda.
Tarragona ya tuvo un caso de una persona viviendo en un trastero
La cuestión no es solamente teórica. En marzo de 2024, un caso ocurrido en Sant Pere i Sant Pau puso sobre la mesa las consecuencias de utilizar un trastero como residencia.
Según informó entonces el Diari de Tarragona, un hombre llevaba alrededor de siete años viviendo en el trastero de su antiguo edificio después de dejar el domicilio familiar.
El espacio no estaba habilitado como vivienda y no disponía de agua corriente. Inicialmente, el hombre transportaba agua en garrafas y utilizaba una terraza para ducharse y hacer sus necesidades.
Con el tiempo, la situación generó problemas de salubridad en la zona de trasteros. Los vecinos llegaron a solicitar la intervención de los servicios de emergencia y de los servicios sociales.
El caso muestra una diferencia fundamental: que una persona pueda permanecer físicamente dentro de un trastero no significa que el espacio reúna las condiciones necesarias para vivir en él.
La normativa considera los trasteros espacios no habitables
El Código Técnico de la Edificación establece una diferencia entre los recintos habitables y los no habitables.
Los primeros son espacios destinados al uso de personas durante periodos de tiempo que requieren determinadas condiciones acústicas, térmicas y de salubridad.
En cambio, el propio Código Técnico incluye expresamente los trasteros entre los recintos no habitables. También incluye en esta categoría los garajes, determinadas salas técnicas y desvanes no acondicionados.
La razón es sencilla: estos espacios no están diseñados para una ocupación permanente.
Por eso, colocar una cama, un colchón, un armario o algunos electrodomésticos dentro de un trastero no transforma automáticamente el espacio en una vivienda.
La diferencia está también en la habitabilidad
En Cataluña, la cédula de habitabilidad acredita que una vivienda es apta para ser destinada a residencia y que cumple las condiciones técnicas exigidas por la normativa.
La Generalitat señala que este documento es necesario para alquilar una vivienda, salvo las excepciones previstas legalmente. También permite acreditar las condiciones objetivas de habitabilidad del inmueble.
La cédula recoge, entre otros datos, la superficie útil, las estancias que forman la vivienda y el umbral máximo de ocupación.
Por tanto, la cuestión no depende solamente de los metros cuadrados disponibles. También importan el uso reconocido del espacio y sus condiciones técnicas.
¿Qué riesgos tiene dormir en un trastero?
El primer problema es que el espacio no ha sido diseñado para una permanencia continuada. Sus condiciones de ventilación, iluminación, temperatura y salubridad responden a un uso diferente al residencial.
El Código Técnico establece requisitos específicos de ventilación para los recintos no habitables. En el caso de los trasteros, las instalaciones se diseñan teniendo en cuenta su utilización como espacios de almacenamiento.
También existe una cuestión de seguridad frente a incendios. Los trasteros forman parte de espacios cuya configuración y medidas de protección se determinan en función de su uso.
Una persona que duerme dentro introduce además una ocupación permanente que no corresponde al uso previsto para ese recinto.
A esto se pueden sumar problemas de humedad, falta de luz natural, temperaturas extremas, ausencia de instalaciones sanitarias y dificultades para evacuar rápidamente en caso de emergencia.
Un trastero no es una alternativa legal al alquiler de una vivienda
La diferencia entre almacenar objetos y vivir en un espacio es, por tanto, mucho más profunda que colocar una cama.
Una vivienda debe reunir unas condiciones determinadas y contar con la documentación correspondiente. Un trastero, en cambio, pertenece a otra categoría de uso.
Esto también explica por qué un precio muy bajo no debe interpretarse como una oportunidad para conseguir una vivienda barata. Si el espacio no está habilitado como vivienda, el problema no desaparece porque sea posible dormir dentro.
La crisis del alquiler puede abrir nuevas formas de precariedad residencial
El interés creciente por los trasteros refleja una transformación más amplia del mercado de la vivienda.
Para algunas familias, alquilar unos metros cuadrados adicionales puede ser una manera de mantener una vivienda que se ha quedado pequeña. En esos casos, el trastero funciona como espacio de almacenamiento.
El problema aparece cuando la necesidad de vivienda lleva a utilizar espacios que no fueron concebidos para residir.
El caso ocurrido en Sant Pere i Sant Pau demuestra que esta situación ya se ha producido en Tarragona. No permite afirmar que exista un fenómeno generalizado, pero sí muestra hasta dónde puede llegar la falta de alternativas residenciales en determinadas circunstancias.
La pregunta que deja el fenómeno de los trasteros
El alquiler ofertado en Tarragona se mantiene por encima de los 10 euros por metro cuadrado, mientras los trasteros ofrecen espacios mucho más pequeños a precios que pueden resultar más accesibles.
La comparación no convierte un trastero en una vivienda. Pero sí plantea una cuestión sobre el acceso al espacio residencial en la ciudad.
¿Qué ocurre cuando una persona puede asumir el coste de unos pocos metros cuadrados de almacenamiento, pero no encuentra una vivienda que pueda pagar?
La respuesta no está en convertir los trasteros en dormitorios. Está en determinar por qué cada vez resulta más difícil acceder a un espacio residencial que cumpla las condiciones necesarias para vivir.
