Cuando el costo de la paz es demasiado y la modernidad un caos.
Sin duda, no hay nada nuevo bajo el cielo: un día más de bombardeos, otro recuento de cadáveres, un insistente y repetitivo acontecimiento histórico destinado a la formación de las nuevas generaciones, otro recordatorio de que el fascismo no puede ser combatido por el fascismo.
No es el hombre, sino, al contrario, la abundancia, la sobra de energías, la que suscita la guerra.
José Ortega y Gasset.
Con esto debemos señalar que las potencias mundiales, hoy y siempre, nos han dejado en claro que el poder manda, que los intereses van por sobre la democracia y que la paz se consigue a punta de armas. Intervenciones sistemáticas y violencia justificada, ambición y poder: una buena descripción de quienes planean salvar a una sociedad que nunca les ha pedido ayuda. Estamos hablando de países con decenas de guerras a sus espaldas, los prototipos de gobernantes que no debemos seguir. Las mismas condiciones, los mismos discursos y los recursos naturales como argumento principal en una disputa que, más que justicia, necesita dinero.
El petróleo va a fluir como tendría que fluir
Donald Trump
Por otra parte, nos enseñan que las bases fundamentales de la moral militar aparentemente se encuentran arraigadas en los valores intrínsecos como el honor, la lealtad y el sentido del deber. Ellos son quienes nos transmiten los códigos éticos de la integridad y el profesionalismo. A mi parecer, una burla nefasta e irónica disfrazada de heroísmo patriótico con resultados más que patéticos.
Intervenciones militares en Latinoamérica: Bolivia, Brasil, Chile, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Cuba y más.
Intervenciones militares contemporáneas: Afganistán, Irak, Filipinas, Congo, Gabón, Sierra Leona, Kenia, Ucrania, Liberia, Tanzania, etc.
Ahora ¿Quiénes son los buenos si cuando se trata de lograr la paz se debe apretar el gatillo? ¿Cómo les explicamos a las generaciones venideras que los procesos de paz se consiguieron a base de sangre, que los cambios de dirección en el mundo dependen del estado de ánimo de unas fuerzas armadas con mucho orgullo y poca ética democrática? ¿Cómo nos hacemos entender a nosotros mismos que el comienzo de una democracia pacífica y generosa comienza con las bases beligerantes de líderes delirantes?.
La violencia jamás será el camino correcto para conseguir la paz.
Quien utiliza la violencia para conseguir su cometido bien puede considerarse un tirano.
Una vez más, Estados Unidos al igual que Rusia y sus símiles, nos dejan en claro que bajo la fuerza los países con menos desarrollo son el patio trasero del neoliberalismo y el desarrollo comercial bruto. No es la primera vez que lo hacen, y tampoco es la primera vez que se lo permiten. Ya veremos las consecuencias de los actos perpetrados: capturas, bombardeos, exilio, intereses… una linda manera de garantizar una democracia pacífica.
Para profundizar en la mirada desde la cual se observa esta situación, se sugiere visitar este enlace y ver el video recomendado https://www.youtube.com/watch?v=SoZ4uYIqSoU